¿Estamos
preparados para responder a situaciones que nos van a comprometer al menos para
una parte de nuestra vida?
Esta es
una de esas preguntas que cuando no se esperan (aunque se sospeche que algún
día próximo llegará) me hacen pensar en lo que realmente se está diciendo,
sintiendo u ofreciendo.
Casarse
o juntarse o, vivir juntos o emparejarse de algún modo, es algo más que un
estado civil. Es la unión de dos maneras de pensar, con sus gustos y sus
disgustos, sus características específicas que le hace único y, que se une a mí
para complementarse, pero no para adherirme, para disfrutar pero no para herir,
para construir juntos un futuro, pero no para destruir el mío y, por supuesto
para amarme, pues el amor debe ser su principal objetivo.
Si me
baso en estos pensamientos, porque en la actualidad no duran los matrimonios
como antes y, aumentan las cifras de las separaciones, ¿donde está el amor y
donde su principal objetivo?
Existen,
probablemente, varias razones para ello, y tienen mucho que ver con la falta de
un plan o proyecto de vida, por:
- Por egoísmo: porque cada quien llega al matrimonio esperando que lo hagan feliz, pero no piensa en hacer feliz al otro.
- Por falta de esfuerzo: porque piensan que la felicidad vendrá por sí sola sin trabajar por ella.
- Por falta de comunicación: porque nunca
preguntaron lo que querían o esperaban del otro, ni se dijeron lo que
estaban dispuestos a hacer o no hacer.
El estar enamorados no
garantiza por sí solo el éxito en el matrimonio.
Las parejas luchan por
conquistarse, por agradarse y creen que la culminación del proceso es la
ceremonia, pero no, es ahí donde debe comenzar el proceso de su relación; es
ahí donde debemos empezar a construir y fortalecer esa pequeña empresa.
Y utilizando este último
párrafo..... empresa, contrato, relación, compromiso, esfuerzo,
comunicación....... todo esto podría extrapolarse al mundo de la organización
del trabajo.
Sabemos que el antiguo
contrato psicológico ha desaparecido y, ahora las organizaciones se dirigen a
través de competencias y, el hecho de firmar un contrato no nos garantiza que
consigamos nuestro objetivo principal, volver
a formar parte de mercado laboral.
En mi simpleza mental la
clave está en diseñar tu propio plan de vida profesional y familiar y, quizás
también estaría bien, diseñar tu plan de vida personal y social.
No tendrás nunca la
respuesta correcta para ninguna pregunta que influya en tu vida si no LIDERAS
TU VIDA.
No temas planificarla, estructurarla, gestionarla porque es así como
tendrás las respuestas que mejor se adapten a tu planificación.
En todos los sentidos un
compromiso significa planificación y para ello ve, juzga y actúa según a tu
plan de vida.
LIDERA TU PLAN DE VIDA.
