domingo, 20 de abril de 2014

¿HASTA QUE PUNTO ERES EMOCIÓN?

Hemos escuchado más de una vez la frase típica de "hoy me he levantado con el pie izquierdo", y ya nada tiene arreglo, el resto del día vamos cojeando.

Somos irremediablemente emocionales y sugestionables.

Ciertamente, está demostrado que las emociones mal gestionadas nos traen consecuencias negativas para nuestra salud mental, e incluso física. Nos deprimimos, nos estresamos, nos activamos y, todo ello sin una buena gestión nos traerán consecuencias sobre nuestro organismo.

En la mayoría de las ocasiones no somos conscientes del riesgo que conlleva para nosotras y nosotros el descontrol de las emociones y, de los beneficios que tendrían para nuestra salud una buena gestión sobre las mismas.

Bien es cierto, que casi todo el tiempo vamos en modo automático por la vida, y es por ello, que en la actualidad las técnicas de relajación y del control del estrés estén de nuevo de moda y, se adopten filosofías como el Mindfulness, que nos ayudan a no dejarnos llevar.

Vivimos constantemente en automático, de una manera light por la vida. Si os hago una pregunta fácil, seguro que todas y todos me podríais decir, si antes de arrancar el coche para ir hacia el trabajo, habíais planificado la ruta. Es bastante fácil, automáticamente lo solemos hacer sin darnos cuenta. Pero ahora, si os pregunto por cuantos semáforos habéis visto durante vuestro recorrido, la respuesta se complica. Vemos sólo lo que queremos ver, pero sentimos todo lo que sucede a nuestro alrededor, es por ello, que las emociones nos influyen mucho más de lo que imaginamos.

Ser un ser autómata por la vida, nos puede dar rapidez de acción, también nos permite hacer más de una tarea a la vez. Así visto, no parece que haya lado negativo en ser un autómata.  


Yo pienso que vivir sin la emoción de sentirse vivo es un sinvivir, de ahí que sobrevenga el estrés, la ansiedad, la depresión, la desmotivación, y aun peor, la paralización o la repetición de hábitos tóxicos e inútiles.

Emociones como la apatía, la agresividad, la pasividad, el miedo, el rencor, la culpa, nos paraliza cuando vamos en modo autómata. No gestionamos nuestras emociones en tiempo real, anulamos la comunicación, nos encerramos y no avanzamos.

Cuando pienso en un autómata, se me viene a la mente la imagen de un robot que sólo actúa mediante unas instrucciones, sean correctas o no y, repite constantemente una acción o tarea.

Al intentar vivir sin emociones, nos estamos haciendo víctimas de ellas porque perdemos la libertad de tomar las respuestas más acertadas a la realidad que nos rodea en ese preciso espacio y tiempo.

Lidera tus emociones, conviértelas en valor para sentirte viva, para sentirte vivo.